Un cuento de NELY GARCÍA

Cuento inspirado en otro, titulado ‘Vaca’, de Augusto Monterroso

Cuando el otro día visité en el campo a los abuelos, pude disfrutar de los animales. Los que más me entusiasmaron fueron unos corderitos que, todavía, no iban con el rebaño; eran preciosos, correteaban por la cerca y cuando las madres regresaban, corrían hacia ellas para alimentarse.  Las progenitoras los lamían con cariño.

Al final de mi estancia, vinieron unos señores de la ciudad, compraron los corderitos y se los llevaron.  Yo sentí como una flecha en el corazón, pero no dije nada.

De regreso a casa en el colegio, el profesor de ciencias nos explicó algo sobre el mundo animal y vegetal. Yo tenía mi propia opinión. Creía que el mundo estaba concebido a medias: para que unos vivan otros tienen que morir; en el vegetal no hay tanta violencia, pero las plantas fuertes impiden el desarrollo de las débiles ¡qué imperfección!

Cuando entré en casa mi madre me dijo: “hoy comeremos chuletitas, de los corderos del abuelo”.  Con sentimiento de impotencia, le dije: “no me encuentro bien, hoy no comeré”.

NELY GARCÍA

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