‘Encerrado en un ascensor’, por FERNANDO PUENTE DE LAS HERAS

noviembre 30, 2009

son las cuatro y dos minutos de la tarde, llevo 2 horas y 4 minutos golpeando los nudillos

contra la nada, tratando de hacerme oír.

sé que detrás de la puerta cerrada del ascensor,

donde esta mi vida a gusto, hay quienes exclaman:

“¡golpee, siga golpeando

contra su nada!”.

FERNANDO PUENTE DE LAS HERAS

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‘Tiempos difíciles’, por GLORIA LOMBANA

noviembre 30, 2009

El EJERCICIO consiste en meterse en la piel de un animal o identificarse con él.

TIEMPOS DIFÍCILES

Tiempos difíciles corren para nosotras las moscas de las playas del Mediterráneo.  Tal es la situación que yo he tenido que recurrir a la zona de los hoteles del INSERSO. Los mayores son majetes aunque no son demasiado asiduos a la playa. Aún así no me va del todo mal, me voy defendiendo porque las señoras cuidan mucho sus peinados, por lo que conseguimos alguna que otra grasa saturada que junto con los dulces que suelen sacar de los desayunos y que se  comen a escondidas mientras  pasean o se sientan a tomar el sol voy resolviendo mis necesidades.

Ayer fue un día difícil para mi. No hubo mucho sol y había viento razones por las cuales mis clientes habituales no se aparecieron por allí. El perrito del señor gordo que todos los días dejaba sus heces en la arena pasó de largo.  Estaba casi con lipotimia cuando vi que se acercaba una señora mi comida estaba llegando. Noté como mi boca se llenaba de saliva. Al acercarse algo no me gustó, la señora llevaba el pelo corto y mojado; ¡mala señal! pero aún así no perdí las esperanzas.  Empecé a probar por todas las partes: brazos, piernas y cara sin crema, ojos sin lagañas, pelo acabado de  lavar. ¿De donde había salido ésta espécimen que me dejaba sin desayuno?

La esperanza es lo último que se pierde y allí  estaba yo para aprovechar la primera oportunidad.  Se quitó  el pareo, se sentó en la arena, sacó un cuaderno y un bolígrafo, se puso las gafas y empezó a escribir. Yo seguía vigilante ante la menor gota de sudor o cualquier otra sustancia que pudiera aparecer. Sacó una chocolatina de su bolso. ¡Ahora si que había llegado mi momento! Con parsimonia cortó el chocolate en pedazos sin desprender una brizna. Cuidadosamente dobló el papel que lo cubría y lo guardó en su bolso.

– ¿Pero, qué hace esta señora, es que no sabe que estoy aquí esperando mi comida? ¿Es que acaso no puede tirarlo en la arena como hacen casi todos?

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Cuando terminó de escribir dejó  el cuaderno sobre el bolso y se fue a zambullirse en el agua.  Ahora sí que perdí todas las esperanzas, aunque salga el sol y el sudor aparezca estará salado y yo como sin sal, no quiero tener colesterol.

La curiosidad me hizo leer lo que ella había escrito.  Yo soy una mosca instruida, he pasado gran parte de mi vida en una biblioteca pública.  Estuve allí hasta que tuve que emigrar por la competencia desleal de las cucarachas llegadas de no sé qué lugar de América Latina. El colmo de mi desdicha estaba en aquel escrito. El espécimen femenino había escrito en su diario:

-“Escribo frente al mar. Todo  en calma. Las olas suavemente se deslizan por la arena. El sol tímidamente se oculta detrás de las nubes. Pero siempre hay un pero, una mosca, de esas que llaman “cojoneras” me está apartando de mi ambiente idílico. De verdad de verdad os digo que no hay nada perfecto”-

GLORIA LOMBANA


‘Águila’, por FELY BARRIO

noviembre 30, 2009

El EJERCICIO consiste en meterse en la piel de un animal o identificarse con él.

ÁGUILA

Soy la reina de las cumbres, mi vuelo es majestuoso, el viento acaricia mis plumas cuando vuelo hacia la libertad, a lo más alto, y desciendo en picado en vuelo rapidísimo para capturar una presa. Detecto las presas a  muchos metros de distancia  debido a mi de aguda vista.

Generalmente hago el nido en montañas abruptas, donde es muy difícil llegar, para la seguridad de mis polluelos.

Envidian mi regio vuelo, la fuerza de mi pico y de mis garras, algo absurdo porque ni canto como el ruiseñor, ni tengo el plumaje de los guacamayos, ni  la inteligencia del delfín.

Sultana en las altas montañas, emperatriz en el aire. Tocar el cielo con las alas, llegar a las estrellas. Impensable, soy una gota en el inmenso océano.

FELY BARRIO


Un texto ‘verde’, por FERNANDO PUENTE DE LAS HERAS

noviembre 30, 2009

Escribir un texto sobre el concepto ‘verde’ sin escribir la palabra ‘verde’:

amaneció de noche
en la tierra del color
del césped.

estado de ánimo:

El columpio caído.
Muy cerca el río seco:
Próximo a él un único olmo, quebrado, no tuvo nunca sombra.

FERNANDO PUENTE DE LAS HERAS


Un cuento de NELY GARCÍA

noviembre 30, 2009

Cuento inspirado en otro, titulado ‘Vaca’, de Augusto Monterroso

Cuando el otro día visité en el campo a los abuelos, pude disfrutar de los animales. Los que más me entusiasmaron fueron unos corderitos que, todavía, no iban con el rebaño; eran preciosos, correteaban por la cerca y cuando las madres regresaban, corrían hacia ellas para alimentarse.  Las progenitoras los lamían con cariño.

Al final de mi estancia, vinieron unos señores de la ciudad, compraron los corderitos y se los llevaron.  Yo sentí como una flecha en el corazón, pero no dije nada.

De regreso a casa en el colegio, el profesor de ciencias nos explicó algo sobre el mundo animal y vegetal. Yo tenía mi propia opinión. Creía que el mundo estaba concebido a medias: para que unos vivan otros tienen que morir; en el vegetal no hay tanta violencia, pero las plantas fuertes impiden el desarrollo de las débiles ¡qué imperfección!

Cuando entré en casa mi madre me dijo: “hoy comeremos chuletitas, de los corderos del abuelo”.  Con sentimiento de impotencia, le dije: “no me encuentro bien, hoy no comeré”.

NELY GARCÍA


‘La amistad’, por NELY GARCÍA

noviembre 30, 2009

Cuento inspirado en otro, titulado ‘Día de reyes’, de Jesús Alonso

La amistad

Aunque era Noche Buena, en casa no había ni cena especial, ni regalos.

Antonio miraba la cara triste de su madre; el padre hacia meses que estaba en situación de paro. Después de la humilde cena, dio un beso a sus padres antes de acostarse. No quería ver la tele, le recordaba la fecha y prefería olvidarla.

En la cama pensó  en David, había quedado con él en el parque al día siguiente.

David, sentado a la mesa llena de manjares, observaba a su padre hablando por teléfono :

“¡Compréndelo!”, decía, “¡hoy tengo que estar con mi hijo! Mañana estaremos juntos”.

Le había tocado estar con él. Su madre también tenía compañía. Entre todos le habían regalado cantidad de cosas  —pero qué solo se sentía—.

No quiso mirar los regalos, prefería ir a la cama.  Allí recordó  que había quedado con Antonio en el parque, seguro que pasarían un rato agradable.

NELY GARCÍA


‘Yo era una serpiente buena’, por PABLO BARRIO

noviembre 30, 2009

El EJERCICIO consiste en meterse en la piel de un animal o identificarse con él.

Yo era una serpiente buena

Tenía que sacudirme el veneno y toda la ponzoña que llenaba mi cuerpo de odio y rencor. Junto a mi madriguera no había ningún ser vivo a quien pudiera inyectarlo. Era tan tímida que me escondía al sentir cerca la pisada de un ser humano. Me habían enseñado siempre a no atacar si no me instigaban o molestaban demasiado. Así que decidí emponzoñar el aire escupiendo toda mi rabia y veneno contra él. Así no dañaba a nadie. Luego me arrastré de nuevo hacia mi refugio y me sentí feliz.

PABLO BARRIO