
Fuiste carne y sangre en boca de lobos.
Miel y queso en el azul de tus montes.
Pasión ardiente con nombre de fruta.
Como el viento arrastra las palabras …
Sobre el barro, depositaron tu cuerpo
maltrecho, despojado de todo sentimiento.
Su esencia perviviría plasmada en montones
de hojas con lágrimas de cebolla,
a la sombra de una higuera, en el terror de una cárcel.
ELENA ROBLES
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